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TOC

Trastorno obsesivo-compulsivo

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se caracteriza por obsesiones (pensamientos intrusivos que causan ansiedad) y compulsiones (actos repetitivos para reducir dicho malestar).

El TOC puede manifestarse de formas muy diversas. Algunas personas presentan preocupaciones relacionadas con la contaminación y realizan conductas repetidas de limpieza; otras necesitan comprobar reiteradamente que no han cometido un error o causado algún daño. También pueden aparecer obsesiones relacionadas con el orden y la simetría, pensamientos agresivos, sexuales o religiosos no deseados, miedo a perder el control, necesidad de certeza o rituales mentales difíciles de observar externamente.
La evaluación psicológica permite determinar la presencia y gravedad de los síntomas y valorar hasta qué punto interfieren en la vida cotidiana.

Existen diferentes herramientas estandarizadas para evaluar el TOC que, junto con la entrevista clínica, ayudan a realizar el diagnóstico diferencial con otros problemas que pueden presentar características similares, como los trastornos de ansiedad generalizada, la ansiedad por la salud o la depresión.

¿Cuáles son los  síntomas del TOC?

Las obsesiones son pensamientos, imágenes, dudas o impulsos que aparecen de manera repetitiva e involuntaria. La persona suele reconocerlos como propios, pero los experimenta como intrusivos, desagradables o contrarios a sus valores. Intentar eliminarlos, controlarlos o asegurarse de que aquello que se teme no ocurrirá puede acabar aumentando su importancia y frecuencia.

Las compulsiones son conductas o actos mentales que se realizan repetidamente para reducir la ansiedad, neutralizar una obsesión o evitar una consecuencia temida. Pueden ser visibles —como lavarse, comprobar o repetir determinadas acciones—, pero también internas, como contar, repasar mentalmente acontecimientos, repetir palabras o intentar sustituir un pensamiento por otro.

La persona suele ser consciente de que sus preocupaciones o sus rituales son excesivos o injustificados y, aun así, experimentar enormes dificultades para dejar de realizarlos.

¿Por qué aparece
el TOC ?

No existe una única causa que explique el trastorno obsesivo-compulsivo. Su aparición se entiende actualmente desde una perspectiva multifactorial, en la que intervienen factores biológicos, psicológicos y ambientales.

Determinadas personas pueden presentar una mayor vulnerabilidad a experimentar pensamientos intrusivos o a reaccionar ante ellos con una elevada sensación de responsabilidad, amenaza o necesidad de control. Sin embargo, tener pensamientos extraños, desagradables o involuntarios es una experiencia habitual en la población general.

¿Cómo afecta el TOC a la vida cotidiana?

La intensidad del TOC puede variar considerablemente. En algunos casos los síntomas ocupan una parte limitada del día; en otros pueden llegar a condicionar de manera importante la vida personal, familiar, social, académica o laboral. 

Con el tiempo, el intento de evitar la ansiedad puede producir una progresiva reducción de la autonomía y de las actividades cotidianas. Por este motivo, la gravedad del TOC no debe valorarse únicamente por el contenido de las obsesiones, sino también por el tiempo que ocupan, el sufrimiento que generan y el grado de interferencia que producen.

Tipos de obsesiones y compulsiones

Contaminación:

Miedo intenso a gérmenes, enfermedades, sustancias, suciedad o determinados contactos, acompañado frecuentemente de lavado, limpieza o evitación.

Comprobación:

dudas persistentes sobre haber cerrado una puerta, apagado un aparato, cometido un error o provocado accidentalmente algún daño.

Daño:

Pensamientos o imágenes involuntarias relacionados con la posibilidad de hacerse daño o hacérselo a otras personas, aunque no exista deseo de llevarlos a cabo.

Orden y simetría:

Necesidad de que determinados objetos, acciones o sensaciones sean exactos, simétricos o estén realizados de una determinada manera.

Obsesiones sexuales o religiosas:

Aparición involuntaria de pensamientos que entran en conflicto con los valores, creencias o identidad de la persona y que pueden generar sentimientos intensos de culpa o vergüenza.

Dudas sobre las relaciones o la propia identidad:

Necesidad persistente de comprobar qué se siente, qué se piensa o qué significa determinado pensamiento.

Compulsiones mentales:

Repasar situaciones, buscar certeza, contar, rezar, repetir frases o neutralizar mentalmente determinados pensamientos.

La temática concreta de las obsesiones puede cambiar con el tiempo. Lo fundamental no es tanto el contenido del pensamiento como la relación que la persona establece con él y las estrategias que utiliza para intentar obtener seguridad o eliminar la incertidumbre.

Cuándo pedir ayuda

Pensamientos intrusivos aparecen con frecuencia y es difícil apartarse de ellos.

Se invierte mucho tiempo en limpiar, ordenar, repetir o hacer rituales mentales.

Hay una necesidad constante de pedir tranquilidad o confirmación a otras personas.

Evitación de lugares, objetos, personas o situaciones por miedo a la apararición de obsesiones.

Existe miedo persistente a perder el control o realizar alguna acción no deseada.

El TOC afecta a las relaciones personales, trabajo, estudios o a la vida familiar.

Se experimenta vergüenza o miedo a explicar el contenido de determinados pensamientos.

Los intentos de controlar las obsesiones por cuenta propia no son suficientes.

Las dudas interfieren en la toma de decisiones o generan una necesidad continua de certeza.

Preguntas frecuentes sobre el TOC

  • No necesariamente. Los pensamientos intrusivos son frecuentes en la población general. En el TOC adquieren una importancia especial, generan un malestar significativo y suelen provocar intentos repetidos de neutralizarlos, comprobarlos o evitarlos.

© Borja Farré Sender.